20 de abril de 2007

A MI PAPÁ QUE AHORA DESCANSA

El día viernes (06 de Abril del 2007)nos dejó terrenalmente don Sergio Marambio, don Sergio, “On Mara”, o simplemente, Marambio: Mi Papá.

Hace años que sufría problemas de salud. Peleó, luchó, siguió los tratamientos, pero lamentablemente las enfermedades fueron más fuertes. Cuando digo “sufrió” era así. Pero también hay que ser sinceros ya que no solamente sufría él, sino que sufríamos todos sus más cercanos. Personalmente me hacía mucho daño verlo mal. Creo que no lo demostraba mucho pero era así.

MI papá siempre ha tenido una cara, una estampa de hombre serio, incluso enojón, pero siempre fue una alegría para sus familiares, amigos y compañeros de trabajo. Para los que lo conocimos en sus facetas extrovertidas, seguramente mi papá ahora está allá arriba tirando la talla y haciéndole bromas a quienes se haya encontrado.

Pienso que a muchos de Uds. les ha llamado la atención que me veo relativamente tranquilo. Eso no quiere decir que no esté sufriendo, eso no quiere decir que no quiera a mi papá o que hayamos tenido problemas. Todo lo contrario: mi papá para mi fue un ejemplo por lo que lo quiero, lo amo y siempre lo amaré mucho porque todo lo que soy yo y cada una de mis hermanas es en gran parte gracias a él. Quizás él no demostraba mucho el cariño mediante palabras, pero mi mamá y nosotros los hermanos sabemos que fuimos y seguiremos siendo todo para él. Ese amor lo demostraba con su preocupación, con que no nos faltara nunca nada. Y gracias a Dios y a su trabajo fue así.

Así era mi papá, un hombre no de muchas palabras pero si de acciones, lo cual muchas veces vale más que lo anterior.

Una cosa que siempre recordaremos y que demuestra lo gran padre que el fue con nosotros es la frase: “prefiero morirme de hambre y sacarme la comida de la boca con tal de que mis hijos tengan qué comer…”. Cuando lo decía nos reíamos, parecía una exageración o una broma. Pero yo no tengo ninguna duda de que él lo hubiera hecho.

Me gustaría decirle a toda mi familia: a mi mamá, mis abuelitas, mis hermanas, sobrinas, cuñados, familiares y amigos en general, que si me veo relativamente tranquilo es porque mi papá ya no sufrirá más y, además, el murió totalmente entregado a Dios. Es cosa de ver la carita de tranquilidad con que está aquí ahora.

No estoy escondiendo el dolor ni haciéndome el fuerte por ser el hijo hombre. Mi papá ya no va a sufrir más y eso en cierta medida me alegra. Sé, además, que sin ser perfecto el recuerdo que está dejando en cada uno de los presentes e incluso de quienes no pudieron asistir, es el de ser una buena persona: un hombre sencillo, trabajador, honrado, respetuoso, un colocolino como pocos, una persona que con su humor era capaz de levantarle el ánimo a cualquiera, un gran amigo, un buen hijo, un gran papá. Así que le pido tranquilidad a mi familia y sobre todo a mi mamá, ya que mi padre nos traspasó muchos de esos valores a nosotros sus hijos.

Te quiero, Papito. Una frase que me hubiera gustado decir más seguido. Un sentimiento que ojala te hubiera demostrado más. Asumo eso y me arrepiento de no haberlo hecho. Pero ahora te lo digo delante de todos quienes hoy nos acompañan: Te quiero, Papá.

Tengo muy claro que nos seguirá cuidando y nos seguirá protegiendo, como siempre lo hizo… sólo que desde ahora lo está haciendo desde allá arriba. Porque no tengo dudas de que ahora está en el cielo: porque dicen que las buenas personas van allá...