En la ciencia se investiga todo y es parte del ingenio humano encontrar muchas veces las relaciones mas inverosímiles. El premio Anti-Nobel pretende quitarle solemnidad a la ciencia, pero los descubrimientos por mas divertidos que parezcan no deben ser disparatados sino resultados de investigaciones rigurosamente científicas y deben ser publicados en forma academica.
Lo disparatado es quizas que a alguien se le ocurra investigar temas y relaciones absurdas pero quizas gracias a este placer por lo absurdo muchas veces se realizan logros serios. Los organizadores comentan que el objetivo de los premios “es hacer primero reír a la gente, y después hacerlos pensar”.
Quienes participaron no siempre son reconocidos en el mundo de los científicos de renombre, pero desde 1991 poseen un premio que reconoce el valor de su trabajo.
Cada año, un comité internacional de científicos, coordinados por la dirección de una revista de humor científico Annals of Improbable Research, elige a los ganadores del Anti-Nobel.
La ceremonia de gala se realiza en el Sanders Theatre de la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos, en el mes de octubre.
Veamos algunas de las categorías y sus ganadores:
-- Un estudio sobre “cómo sacar extracto de vainilla de la bosta de vaca”, de la japonesa Mayu Yamamoto, se llevó el Anti-Nobel de Química.
-- Josep Trobalon y Nuria Sebastián-Galles, españoles de la Universidad de Barcelona, y Juan Manuel Toro, un colombiano que estudia en Italia, recibieron por su parte el premio de Lingüística por una investigación con ratas. La investigación básicamente demuestra que los roedores no hacen diferencia entre una persona que habla al revés japonés u holandés.
-- El físico chileno Enrique Ariel Cerda, recibió el Anti-Nóbel de Física por un estudio sobre “cómo se arrugan las sábanas”. La investigación tiene en realidad aplicaciones de vanguardia y cobra importancia cuando “las superficie son tan delgadas (nanosuperficies) que no se pueden manipular sin romperlas”, dijo.
-- El argentino Diego Golombek, de la Universidad Nacional de Quilmes, recibió, por su trabajo junto a Patricia Agostino y Santiago Plano, el premio de Aviación, por estudiar los efectos del Viagra sobre el “jet-lag”. Efectos del Viagra sobre el reloj interno de los Hamsters” . El estudio demostró que el principio activo del medicamento, el sildenafil, incide sobre el “reloj biológico” del cuerpo humano y permite superar por ejemplo el desfase del sueño en los viajes en avión.
-- El Anti-Nobel de la paz fue para el laboratorio de la fuerza aérea norteamericana de Dayton Ohio, que en 1994 estudió seriamente la posibilidad de una “bomba gay” para volver irresistibles entre sí a los soldados enemigos. La idea, que al parecer no prosperó, era desarrollar una sustancia utilizada como arma química y capaz de generar caos y desorden en filas enemigas.
-- El premio de Nutrición fue para Brian Wansik de la Universidad Cornell, que estudió el apetito humano sirviendo a sus cobayos humanos platos de sopa que se llenan permanentemente.
-- El premio de Medicina fue para Brian Witcombe y Dan Meyer, autores de un informe médico sobre "Tragar sables y sus efectos secundarios".
Marc Abrahams, organizador, cerró la ceremonia con la ambigua y ya consagrada frase: “si no ganaron el Anti-Nobel esta noche, y especialmente si lo ganaron, les deseamos mejor suerte el año que viene”.
Fuentes: emol.com - yahel.wordpress.com



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